Arches National Park

dic 5, 2012 by     2 Comments    Posted under: Viajando por el mundo
Los prejuicios o  ideas preconcebidas que, muchas veces nos hacemos de las personas, cosas o lugares que no conocemos bien, son un ancla, que nos impide avanzar en nuestro mar de aventuras y nuevas experiencias. Afortunadamente, y en este caso, los dejamos a un lado y”tiramos pa lante”…

Nuestro principal objetivo era ir desde Denver al Gran Cañon de Colorado, que se encuentra en el Estado de Arizona,  y regresar por Nuevo Mexico para visitar la ciudad de Santa Fé. Teníamos que pasar por el Estado de Utah, algo que, a Jaime no le hacia mucho “tilin” por eso de que está lleno de “aburridos mormones” y había poco que ver…Pero Alia nos convenció de lo contrario, nos habló de la belleza del lugar y de sus increibles Parques Nacionales: Canyonlands,  Bryce Canyon, Zion y del Lago Powel…

Al planificar nuestra ruta, tambien vimos que, “Arches National Park”, nos quedaba de camino…La verdad es que Utah, no nos defraudó…es una tierra bella, bella…,comimos bien e, incluso pudimos beber buen vinito…que aunque, la religión de los mormones prohíbe el consumo de alcohol, sí que permite la venta.


Después de pernoctar en Moab (una ciudad de unos 6000 habitantes, aunque una de las mas grandes del estado de Utah, según creo), nos fuímos a ver la increible y  mayor concentración de arcos naturales del mundo mundial (unos 2000 nada menos), que se encuentra al ladito de Moab: “Arches National Park”…Hay que subir por una zigzagueante y empinada carretera entre grandes paredones de roca, y,   una vez  arriba, el escenario sigue siendo asombroso: monumentales rocas, emergiendo del rojizo y desértico llano,  simulando siluetas y formas, enigmáticas y curiosas… Es muy diferente a cualquier otro paisaje que yo haya visto… más que formaciones geológicas, parecen gigantescas figuras modeladas de arcilla o plastilina  con  creatividad y fantasía infantil…

Pero, por increible que parezca, todo este espectáculo de esculturas, ventanas y arcos de roca se formó gracias a la sal que, depositó el mar, hace cientos de millones de años, después… el agua, el viento, la nieve y el hielo hicieron el resto…
 Siguiendo el camino pavimentado, que serpentea por todo el parque, nos detenemos en todos y cada uno de los puntos de observación, indicados en el mapita y desde donde podemos hacer un montón de fotos y admirar todas esas maravillas geológicas, cada una con su apodo: “Park Avenue”,“Three Gossips” (Las tres chismosas),  “Sheep Rock”(roca oveja), o “La Torre de Babel” , “Balance Rock”, “Turret Arch”, “La Parada de Elefantes” ,  “Windows Section”, y masssss…
Tambien encontramos la zona de las dunas petrificadas y en el horizonte el perfil dibujado de  “La Sal” , una cadena de montañas cercana a la frontera con Colorado…es una visión  irreal…extraterrestre, más que en el planeta Tierra, te parece estar en el escenario de una película de ciencia-ficción…
Llegamos a una primitiva cabaña, hoy llamada “Wolfe Ranch” y originalmente construida por John Wesley Wolfe (un veterano y lesionado de la U.S. Guerra Civil) y su hijo mayor, allá por el año1888. Con un corral y unos pastizales, irrigados por una pequeña presa, tuvieron suficiente para mantener algo de ganado y vivir durante casi veinte años. ¡Ménudo valor!!…vivir allí y así!… Claro que, cuando llegó su hija y vió las condiciones en las que vivían, les hizo construir una nueva cabaña, con el suelo de madera…que, aún sigue en pie..
Ah!…Muy cerca de este lugar hay unos petroglifos que prueban la presencia de otros “locos” ancestrales deambulando por este lugar, desde 10.000 años atrás. Se dice que las tribus Fremont, los indios Pueblo, los Ute y Paiute fueron los primeros pobladores de la zona de Utah, y los misioneros españoles llegaron por primera vez, en 1775.
Desde la cabaña parte el camino (a pié), para ver “Delicate Arch”…Cómo auténticos “pipiolos” no nos fijamos en las indicaciones que advertían de la distancia y lo “píndio” del camino, además de recordarte sobre la importancia de llevar agua….Y pa llá que fuimos, ná… total unos cuatro kilómetros cuesta arriba y sin cantimplora, un par de horitas…sudando la gota gorda… pero cuando llegamos… aún nos quedó resuello para abrir la boca.. exclamar un ¡Wow!..y contemplar extasiados la asombrosa y espectacular vista que teníamos ante nosotros…

 

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